La importancia de reforzar a los/as niños/as

Para que los/as niños/as estudien, se porten bien, consigan buenos resultados, obedezcan… es muy importante que estén motivados. La motivación es lo que hace que cada uno/a de nosotros/as hagamos las cosas. Si tu trabajo te gusta, estás motivado a seguir haciéndolo de la mejor manera que sabes para conseguir buenos resultados. Si una asignatura te gusta, estás muy motivado/a para sacar buenas notas. Los/as niños/as que les cuesta estudiar hay que motivarlos para que consigan los objetivos que se les proponen. Y así, con todo lo que hacemos en la vida. La motivación es fundamental.

Pero muchas veces la motivación aparece cuando existen unos reforzadores. Si a los/as niños/as que no se portan bien, les das reforzadores de cualquier tipo, su buena conducta aumentará. Si a los trabajadores de una empresa, su jefe/a les refuerza a final de mes, el rendimiento aumentará. De lo contrario, es muy fácil que piensen: “Para qué me voy a esforzar, si no voy a conseguir nada haciéndolo”.

reforzadoresLos refuerzos siempre deben estar presentes. Pero eso no quiere decir que a lo/ass niños/as debamos estar continuamente comprándoles cosas para que su motivación aumente. Hay muchos tipos de refuerzos: comestibles, de alabanza, de juego, económicos… Podemos reforzarles un día dejándoles jugar a su juego favorito. Otro día, puede ser hacerle un postre que le encante o ver una película que le guste mucho.

A los/as niños/as y a los adultos, nos gustan que nuestro esfuerzo sea reforzado. Nos gusta que los demás nos digan que nuestro esfuerzo ha valido la pena o en el caso de los/as niños/as, les gusta que su profesor/a le reconozca lo bien que le ha salido el examen o que sus padres les digan que están orgullosos de su cambio de comportamiento.

El refuerzo, que hará que aumente la motivación, siempre debe aparecer una vez conseguido el objetivo. No puedes decirle a un/a niño/a “te dejo ver la televisión 15 minutos si luego me prometes que estudiarás para el examen de mañana” o “te doy la chuche si luego recoges los juguetes”. Lo correcto es decirles “cuando estudies, te dejaré ver la televisión 30 minutos”, “cuando recojas los juguetes, podrás comerte la chuche”, “cuando vayamos al supermercado, si te portas bien, luego iremos a comprarnos un helado”…

Algo muy importante y que los/as niños/as lo valoran mucho por parte de los adultos, es que siempre se cumpla con aquello que le hemos prometido. No podemos decirle que si se porta bien, le compraremos un helado y que el/la niño/a haga el esfuerzo, pero que luego le digamos: “ahora no podemos comer el helado, mañana te lo compro”. Porque de esta manera, nuestra credibilidad perderá fuerza.

Así que para poder conseguir buenos objetivos con los/as niños/as, es importante la motivación a la hora de realizar algo. Y esa motivación aumentará si son reforzados. Por ello, tenemos que detectar qué es reforzante para cada niño/a y nunca olvidarnos de valorar cada esfuerzo que hagan.

 

Fotografía: www.familyandbonus.com

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