Trastornos añadidos al TDAH

La mayoría de las veces, un/a niño/a con TDAH presenta además, a lo largo de su vida, otro tipo de trastornos. Entre un 19 y un 26%, tendrán dificultades del aprendizaje que les afectará a la escritura, lectura y todas aquellas materias que den en el colegio. Sobre todo les pasará a los inatentos, ya que su falta de atención hace que en clase no sean capaces de seguir lo que el/la profesor/a dice.

Sin embargo, entre el 40 y el 60% de los/as niños/as impulsivos/as, desarrolla un trastorno oposicionista o negativismo-desafiante. Los síntomas que caracterizan a este trastorno son: tener rabietas y enfadarse constantemente, se muestra negativista y desafiante, molesta deliberadamente a otras personas, y es muy susceptible, rencoroso y vengativo.

Si este trastorno no se interviene, puede aparecer otro más grave: el trastorno disocial, donde entre un 20 y un 40% de los adolescentes hiperactivos lo desarrolla. Este trastorno se caracteriza porque los/as jóvenes que lo padecen: violan los derechos básicos de los demás, viola las normas sociales importantes, tiene conductas agresivas que causan daño físico y tienen importantes huidas de casa y suelen robar tanto a los suyos como a los demás.

No todos los niños/as que tienen TDAH desarrollan este tipo de trastornos, pero hay que tener mucho cuidado en cómo se trata la hiperactividad y la desatención para que una vez que los/as niños/as se conviertan en adolescentes, su trastorno no se complique.

 

Más información: www.postadopcion.org/pdfs/GUIApracticaTDAH.pdf

Fotografía: www.tecnologiasecundaria.blogspot.com

Share

Consejos para los maestros/as de niños/as con TDAH (III)

Como había comentado en ocasiones anteriores, tener un alumno o alumna con TDAH en clase, puede ser difícil tanto para ese/a alumno/a, para el/la profesor/a y para los/as compañeros/as. Por ello, sigo exponiendo consejos para que la vida en el colegio sea más fácil para todos/as.

  1. Facilita tiempo extra para la realización de trabajos y tareas.
  2. Permite que algunos trabajos no sólo sean evaluados de manera escrito, sino también oral.
  3. En caso de que el alumno/a tenga una disgrafía severa, podría tener un/a compañero/a que tomara las notas por él/ella.
  4. Permítele el uso de un cuaderno borrador en clase, o arrancar hojas de su cuaderno e incluso dejar de espacios en blanco.
  5. No penalices los espacios en blanco, pero sí anímale a la autocorrección mediante el uso de un diccionario.
  6. Dale retroalimentación frecuente e inmediata sobre su comportamiento y su desempeño de manera positiva.
  7. Premia, alienta y aprueba, más que corregir y castigar.
  8. Enseña estrategias para la resolución de problemas tanto cognoscitivos como interpersonales.
  9. Enseña técnicas de estudio, planificación y memorización. Supervisa su uso.
  10. Enséñale a tomar apuntes y a reorganizar el material de estudio.
  11. Lucha contra la impulsividad cognitiva exigiendo que revise sus trabajos.
  12. Tolera los movimientos ociosos que no perturben el trabajo propio y el ajeno.
  13. Facilita el despliegue físico y salidas del aula, como método de “descompresión”.
  14. Mantente atento/a a los indicadores de tensión, estrés, excitación y aburrimiento de niño/a para actuar de manera preventiva.
  15. Otórgale cierta estructura en los momentos sin instrucción.
  16. Ante situaciones de conducta disruptiva trata de intervenir más bien rápido que tarde.
  17. Evita reprenderlo/a sin un plan. Selecciona tus objetivos.
  18. Procede con desatención selectiva. Ignora los comportamientos que creas innecesarios o contraproducentes corregir o sancionar por el momento.
  19. Bríndale la oportunidad de evitar las consecuencias del comportamiento inaceptable.
  20. Asegúrate que el/la niño/a conoce las consecuencias posibles de su conducta disruptiva.

 

Más información: “E. D. Copeland & V. L. Love 1995; G. DuPaul & G. Stoner, 1994; G. L. Flick, 1998; K. Nadeau & E. Dixon, 1991; H. Parker 1992; S. Rief, 1997; S. Rief, 1993; E. S. Shapiro & C. L. Cole, 1994 y P. A. Teeter, 1998″.

Fotografía: www.gritos-en-silencios.com

Share

Consejos para los/as maestros/as de niños/as con TDAH (II)

A continuación expongo otros consejos para que los maestros/as que se encuentren con un/a alumno/a con TDAH en su aula, sepan cómo tratarlo y hacer que lleven una vida normal:

  1. Obtén atención del/la niño/a antes y durante la instrucción. Pídele que mantenga el contacto visual contigo.
  2. Procura incluir información audio-visual para mejorar el rendimiento en las instrucciones escritas.
  3. Intensifica la fase motivacional de la instrucción.
  4. Sienta al/la niño/a cerca de ti para que pueda mantener el contacto visual constante.
  5. Selecciona compañeros/as de trabajo que sean tranquilos/as y asertivos/as.
  6. Organiza los horarios de manera previsible y ponlos en un lugar visible.
  7. Diseña un horario con códigos de colores por materia y solicita que esos colores se respeten en el forro de las libretas y de las carpetas.
  8. Selecciona, si es posible, compañeros/as “tutores”.
  9. Ponte de acuerdo con los padres en que su hijo o hija tenga en casa el horario siempre visible.
  10. Llega a un consenso con los padres para que el/la menor tenga una rutina en casa.
  11. Acuerda los periodos de instrucción y fracciona la hora de trabajo en dos o tres partes, para que tenga “mini recreos”.
  12. Verifica de manera frecuente el rendimiento del/la niño/a.
  13. Haz evaluaciones cortas y frecuentes.
  14. Verifica la diferencia de rendimiento en las pruebas orales y las escritas.
  15. Las tareas o trabajos deben ser fraccionados o con entregas parciales.

Si se siguen estos consejos, será más fácil para el alumno o la alumna tener un buen rendimiento académico y para el/la profesor/a será mejor trabajar con él o ella dentro de un aula.

 

Más información: “E. D. Copeland & V. L. Love 1995; G. DuPaul & G. Stoner, 1994; G. L. Flick, 1998; K. Nadeau & E. Dixon, 1991; H. Parker 1992; S. Rief, 1997; S. Rief, 1993; E. S. Shapiro & C. L. Cole, 1994 y P. A. Teeter, 1998″.

Fotografía: www.yoamoaalguiencontdah.blogspot.com

Share

Consejos para los maestros/as de niños/as con TDAH (I)

Cuando te llega un/a niño/a con TDAH al aula, es importante saber cómo trabajar con él o ella, para que el curso escolar y el rendimiento del/la menor sea el mejor posible durante esos meses.

Por ello, presento unos consejos básicos dirigidos a los profesores/as que se encuentran con un alumno con TDAH en su aula:

  1. Construye una alianza de trabajo con los padres. Poneos objetivos comunes, técnicas que ellos también puedan realizar y una comunicación fluida.
  2. Siempre trabaja en equipo y con apoyos.
  3. Si el/la niño/a se medica, debes estar al tanto de los efectos positivos deseados, de los efectos colaterales que le provoque la medicación y de cualquier cambio que haya en el tratamiento farmacológico.
  4. Define los objetivos con el/la niño/a claramente: planifica tanto la parte curricular como la comportamental.
  5. Asegúrate que el/la niño/a conoce cuáles son sus problemas y la manera que tendrás de ayudarlo.
  6. Para asegurar y mantener la estructura del aula, no dudes en poner reglas básicas y colocar recordatorios a la vista del/la menor.
  7. Asegúrate que el/la niño/a conoce el comportamiento que esperáis de él/ella: dále el modelo adecuado o utilice un juego de roles.
  8. Controla el nivel de distractores y los estímulos presentes en el aula.
  9. Proporciona instrucciones breves, claras y simples. Y si hace falta, repítelas.
  10. Proporciónale instrucciones multisensoriales.

Estos son algunos de los consejos útiles que puede aplicar un/a maestro/a que se encuentre en su aula con un/a niño/a con TDAH y con los que será más fácil convivir dentro del colegio.

 

Más información: ” E. D. Copeland & V. L. Love 1995; G. DuPaul & G. Stoner, 1994; G. L. Flick, 1998; K. Nadeau & E. Dixon, 1991; H. Parker 1992; S. Rief, 1997; S. Rief, 1993; E. S. Shapiro & C. L. Cole, 1994 y P. A. Teeter, 1998″.

Fotografía: www.blogs.unir.net

Share

Tipos de TDAH

No todos los niños con TDAH son iguales, ni presentan los mismos síntomas, ya que hay diferentes tipos. Puede ser que un niño sea movido teniendo el trastorno, mientras que otro que también lo presente, no sea inquieto pero sí distraído.

Dentro del Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV), se clasifica el trastorno en tres tipos:

1. Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad subtipo inatento. Este tipo se caracteriza porque el/la niño/a parece no escuchar lo que se le dice, le cuesta empezar una actividad, no está atento/a de sus cosas, a menudo las olvida o las pierde y se distrae con mucha facilidad.

En el colegio, suele no anotar los deberes por lo que se le olvida entregarlos o estudiar para un examen. Los profesores lo ven como una persona inactiva, desapercibida, de la cual no esperan nada. Les cuesta hacer una tarea que requiere un esfuerzo mental y cuando entregan un examen, está incompleto y normalmente, con tachones, mala letra y sucio.

No se les considera niños inteligentes, por lo que en algunas ocasiones no se esfuerzan en ayudarle a sacar lo mejor de él o ella.

2. Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad subtipo hiperactivo-impulsivo. Los/as niños/as que sufren este tipo de TDAH se mueven de manera excesiva en cualquier sitio. Tienen en constante movimiento las manos, los pies, el cuerpo entero. Es impulsivo/a por lo que interrumpe conversaciones, se mete en medio de grupos que estén hablando, suelen contestar cosas sin pensarlas y no puede jugar a cosas tranquilas ya que no puede parar de moverse.

Llega a ser violento/a en algunas ocasiones por lo que preocupa a menudo a sus padres, ya que no saben cómo va a reaccionar en algunos contextos. No miden la fuerza, así que con frecuencia una muestra de cariño puede convertirse en un abrazo o beso doloroso.

En el colegio, al no estarse quieto/a, no puede atender a lo que el profesor dice o las tareas que tiene que hacer en el libro o en un exámen.

3. Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad subtipo combinado. Este tipo de TDAH es el más complicado ya que presenta síntomas de inatención con síntomas de hiperactividad e impulsividad.

 

Es importante atender a los/as niños/as que sean tanto de un subtipo como de otro, aunque parezca a veces más relevante quizás el subtipo combinado que el inatento. Sin embargo, todos/as van a requerir una ayuda extra en muchos contextos de su vida. Por ello, es fundamental que se le diagnostique cuanto antes.

Fotografía: Oscar Samarria

 

Share

¿Cuáles son las dificultades que el/la niño/a con TDAH presenta?

Los/as niños/as con TDAH se encuentran con una serie de dificultades tanto en el colegio como en su vida diaria. Pero, ¿dónde encuentran esta serie de dificultades en el aprendizaje?

Habla: Debido a que su pensamiento va más rápido que su habla, los/as niños/as con TDAH tienden a tener un lenguaje desorganizado, incluso puede resultarnos que están diciendo cosas sin sentido. No paran de hablar y pueden pasarse de un tema a otro constantemente.

Matemáticas y cálculo: Algunos de estos/as niños/as, no consiguen pasar de lo concreto a lo abstracto, por lo que no son capaces de entender los problemas matemáticos al no extraer los datos necesarios. Los que si son capaces de hacerlo, no consiguen en muchas ocasiones, entender los enunciados, ver los datos importantes y saber cómo se resuelven. Dan respuestas impulsivas sin fijarse en los detalles.

Lectura: Por su impulsividad, el/la niño/a hace lecturas pobres e incoherentes. No se fija bien en las palabras y comete errores como adiciones (añade letras), omisiones (quita letras), repeticiones, etc… Los puntos y las comas, tampoco suele hacerlos correctamente.

Escritura: Como no presentan buena psicomotricidad fina, las tareas que la requieren (cortar, dibujar, colorear…) no suelen hacerlas de manera correcta. No memorizan reglas de ortografia y una vez más por su impulsividad, a la hora de copiar un texto, no lo hacen bien.

Estas son las dificultades que la mayoría de los/as niños/as con TDAH se encontrará en el colegio. Para corregir estos errores cometidos, necesitarán más apoyo dentro y fuera del aula.

Para más información sobre este tema, podemos consultar el manual de la Fundación Adana.

Share

Estrategias educativas para trabajar en el aula

Los/as niños/as con TDAH tienen dificultades en muchas áreas educativas que si no se trabajan desde pequeños, les continuarán en toda su etapa escolar.

Por ello, se han establecido una serie de estrategias educativas para trabajar en el aula muy funcionales para superar muchas de las dificultades con las que se encuentran los/as niños/as con TDAH.

  1. Enseñanza continua de las reglas de clase y hábitos de trabajo: Explicar al/la alumno/a con claridad aquello que tiene que hacer y lo que no puede hacer, recordarle las normas sociales que se aplican en clase, promover un papel activo del/la alumno/a en la participación de actividades o en la presentación de temas o lecciones.
  2. Modificaciones en la organización del espacio en el aula: modificar el espacio adoptando una disposición por filas, para facilitar el trabajo independiente, colocar a los/as alumnos/as con TDAH lejos de las ventanas o de la puerta para evitar las distracciones, situarse cerca de ellos/as cuando se den instrucciones y cuidar que sobre el pupitre sólo esté el material necesario en cada momento.
  3. Cambios en el procedimiento instruccional y en el curriculum: proporcionar un listado con aquellos conceptos claves sobre un tema antes de explicarlo, implementar un sistema de tutoría de un/a compañero/a que le ayude a revisar las lecciones, simplificar las instrucciones sobre las tareas. Es importante pedirle al/la alumno/a que explique lo que tiene que hacer para comprobar que lo ha entendido, segmentar las tareas complejas en fases de moldeamiento y procurar que los exámenes no sean largos y con un formato sencillo.
  4. Tareas para incrementar la motivación de la utilización de estrategias organizativas en las tareas y en los materiales escolares, como organizar los pupitres, sus cuadernos, estanterías, etc. Para ellos/as es fundamental llevar una agenda escolar donde apuntar sus deberes y que sea revisada tanto por sus padres como por los/as profesores/as y explicar con antelación los cambios que se pueden producir.

Con este tipo de estrategias, se conseguirá trabajar mucho mejor con los/as alumnos/as con TDAH en el aula, tanto los/as profesores/as como los/as compañeros/as.

Para más información sobre este tema, se puede ver el libro de Miranda, García y Roselló, 2001.

Share

Técnicas para disminuir la conducta inadecuada en los/as niños/as con TDAH

Además de las técnicas para aumentar la conducta adecuada en los/as niños/as con TDAH, también una serie de técnicas para disminuir aquellas conductas que son inadecuadas.

Como ocurre con las que nos sirven para aumentarla, estas técnicas deben ser aplicadas de manera frecuente para que tengan un buen resultado tanto por los padres como por los profesores. 

 

LA EXTINCIÓN

Esta es la técnica más difícil de llevar a cabo, ya que es la retirada de la atención cuando el/la niño/a hacen alguna conducta incorrecta (gritar, hablar mal, tener un berrinche…).

Cuando no se le hace caso ante esta mala conducta, los/as niños/as aprenden que sus comportamientos no merecen la atención ni de los padres, ni de los profesores y de esta manera se desanimará a volver a hacerla.

En el ámbito del colegio, quizá no siempre esta técnica es la más adecuada para que desaparezca esta conducta, y que puede que esté reforzada por los compañeros.

Ante conductas agresivas, insultos o auto-lesionarse, no es adecuada.

 

AISLAMIENTO O TIME-OUT

Se trata de hacer que el/la niño/a pase unos minutos alejado donde no tenga nada divertido ni estimulante después de una mala conducta. De esta manera, se suprime la atención que motiva ese comportamiento, detiene el conflicto, reduce la probabilidad de que el comportamiento empeore y hace que el/la niño se tranquilice. Por ejemplo, si en el patio del colegio un/a niño/a pega a otro/a, se le alejará del patio unos minutos.

Esta técnica es eficaz para la desobediencia, la insolencia y las peleas para niños/as entre 2 y 10 años. Más allá de esta edad, ya no será efectivo.

Es importante que el time-out se aplique en un lugar aburrido para el/la niño/a y que se haga tras una advertencia del profesor o los padres.

El tiempo que debe estar el/la/a niño en el aislamiento se debe corresponder a los años que tiene. Por ejemplo, si el niño tiene 3 años, deberemos retirarle 3 minutos. En caso de que el/la niño/a se niegue a retirarse, se puede actuar de dos maneras: o se aumentan los minutos por cada minuto extra que se retrase, o se le quita un privilegio. Y si se retira del aislamiento antes de que acabe el tiempo, se volverá a empezar.

Una vez que haya concluido el tiempo, los padres o el profesor, alabará al niño/a por la primera conducta positiva que realice tras el castigo.

 

EL COSTO DE RESPUESTA

Esta técnica consiste en que el/la niño/a perderá un privilegio cuando realice una conducta inadecuada. Este es quizá el procedimiento más adecuado para niños/as mayores o adolescentes, combinada con otras técnicas como el refuerzo positivo ante un buen comportamiento.

Para ponerlo en marcha, debemos decidir qué comportamientos tendrán la consecuencia de la pérdida de privilegios. Una vez decidido, el objeto deberá ser retirado en el momento en que se produzca la mala conducta. Y decidiremos las conductas y el tiempo de supresión del privilegio de cada una.

Este tiempo, debe adecuarse a la edad del niño. Como máximo, se les retirará 24 horas.

El adulto que retire el privilegio debe mantenerse firme y tranquilo en su decisión. Sin embargo, una vez que se le haya retirado el privilegio y devuelto, la actitud con él, volverá a ser como antes.

Para que no pierdan eficacia, los privilegios que se retirarán deberán cambiarse cada cierto tiempo.

Estas técnicas tienen una buena eficacia para disminuir los malos comportamientos si se hacen de manera correcta y frecuente.

Share

Técnicas para aumentar la conducta deseada en un/a niño/a con TDAH

Dentro de las técnicas utilizadas para la modificación de conducta de un niño/a con TDAH existen 3 grupos: técnicas para aumentar la conducta deseada, técnicas para disminuir los comportamiento inadecuados y los procedimientos que combinan ambas técnicas.

De momento, nos vamos a centrar en aquella técnicas de modificación de conducta que nos ayudan a aumentar los comportamientos deseados.

Estos procedimientos tienen como objetivos que el/la niño/a reciba consecuencias positivas por aquellas conductas que son correctas tanto en casa como en otros ámbitos, como el colegio.

Pero antes de trabajar estas técnicas, tenemos que cumplir cuatro prerrequisitos para que podamos conseguir los objetivos deseados. Estos son: detectar el comportamiento correcto, aplicar las técnicas frecuentemente, aplicarlas inmediatamente después de la conducta deseada y dirigir nuestra atención hacia aquellos comportamiento correctos para aumentar su aparición.

 

ALABANZA

Esta es la técnica que se tiene que aprender primero porque es la base de las otras técnicas.

La alabanza debe ser descriptiva. Tiene que incluir datos sobre la conducta correcta que acaba de hacer el/la niño/a, además de hacer comentarios positivos y motivadores para él o ella. Por ejemplo: “Muy bien que has recogido los juguetes y has ordenado toda la habitación. Qué contenta/o estoy!”.

Estos comentarios deben ser sinceros, es decir, alabar sólo aquello que realmente ha hecho bien. Si se trata sólo de una parte de lo que debía hacer, se refuerza y nos centramos en ella. No utilizaremos “está muy bien, pero…”. Si ha hecho un ejercicio y aún le queda otro, le podemos decir “qué bien has hecho tú solo/a el ejercicio, la letra está genial”. No añadiríamos “pero te falta acabar el ejercicio 2″.

Para decirle al/la niño/a lo que ha hecho correcto, se debe utilizar un tono de voz adecuado y agradable, sin sarcasmos. No es correcto decirle “anda, si has hecho la cama tú solo, sin mi ayuda”.

Cuando queramos alabar a nuestros/as hijos/as, debemos cambiar nuestro mensaje para evitar que sea monótono y que el/la niño/a sepa ya lo que le vas a decir. “Qué bien, qué contenta estoy, qué mayor eres, está genial…” son algunos de los mensajes que podemos ir variando.

Al principio de utilizar esta técnica, debemos darle un refuerzo material. Poco a poco, iremos retirando o alargando en el tiempo esos premios materiales y nos quedaremos sólo con las alabanzas.

Entre los refuerzos positivos que les demos a los/as niños/as TDAH, deben estar por supuesto: la atención (mirándole, sonriéndole, realizar una actividad con él/ella…) y el contacto físico (abrazos, besos, caricias…).

 

LA LEY DE LA ABUELA

Este procedimiento de llama así porque una mujer mayor le dijo a su nieto: “Tu comerás tarta cuando te tomes el pescado”. Se trata de exigir a los/as niños/as que hagan algo que no les gusta hacer a cambio de conseguir algo que sí les gusta.

Para llevarla a cabo, se debe escribir una lista con los que no le gusta pero debe hacer/comer y aquello que le gusta. De esta manera al/la niño/a le quedará claro cuál será su premio por hacer algo que no le gusta.

Share

Los padres y el TDAH

Los factores psicosociales y contextuales influyen de manera muy decisiva en la evolución de los síntomas y los problemas asociados a los niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.

Cuando a unos padres les confirman que su hijo/a tiene este trastorno, son los primeros en pedir ayuda exterior para conocer la mejor manera de afrontar la situación. Tras varios estudios, se ha concluido que los niveles de depresión de la madre, aumentan los prejuicios negativos hacia su hijo.

Las relaciones entre padres e hijos con TDAH están marcadas por el conflicto, ya que son menos dóciles, menos sumisos y necesitan más estimulación y ayuda que los demás.

Una vez que llegan a la adolescencia, un periodo difícil para todos los jóvenes, tienen interacciones más conflictivas, se enfadan más, su comunicación es bastante negativa y utilizan técnicas de resolución de problemas más agresivas.

Existe una relación significativa entre el TDAH y las estrategias de crianza pobres, la utilización de una disciplina agresiva y poco proactiva, sentimientos y razonamientos negativos hacia los hijos con este trastorno y escasos refuerzos positivos, lo que lleva a una vida menos social que desencadenará en mayores niveles de estrés, depresión y sentimientos de culpa en la adolescencia.

 

 

Share